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Cada lugar, y lo que hay en él.

Todas las fotografías de la casa, agrupadas por espacio. Dónde hay pasamanos, dónde sentarse a mitad del camino y cómo es un baño sin escalón.

Terraza alta de baldosa a media tarde, con mesas bajas, sillas de lona y los pinos al fondo.

Donde se vive

Se entra sin subir un escalón y se duerme en un cuarto propio, con los muebles que uno trae.

Entrada y galería

El acceso es a nivel, sin un solo escalón, con pasamanos doble de madera y pendiente suave para quien llega en silla. La galería corrida da sombra todo el verano y es donde la casa recibe: sillones de mimbre, el diario y la puerta abierta.

Frente de la casa al amanecer, con la galería en sombra y el jardín delantero iluminado.
Porche de entrada con puerta de madera abierta, dos sillones de mimbre y macetas de barro.
Acceso sin escalones con pasamanos de madera, bordeado de lavanda, bajo la sombra de un pino.

Habitaciones

Individuales, con ventana al jardín y espacio para traer los muebles de siempre. El baño es privado, con ducha a nivel del piso, banco abatible y barras ancladas de verdad. La cama es alta para que sentarse y pararse no sea una hazaña.

Rincón de lectura junto a la ventana, con sillón orejero, manta doblada y estante de libros.
Habitación compartida con dos camas separadas por una mesa baja y un biombo de tela.
Baño adaptado con ducha a nivel del piso, banco abatible y barras de apoyo de acero.
Pasillo de habitaciones con pasamanos corrido de madera y puertas entreabiertas.

Lo que se comparte

La mesa puesta, los sillones en círculo y el taller montado toda la semana.

Comedor y cocina

Se cocina en la casa, todos los días, con verdura de estación y menú del día escrito en la pizarra. Las mesas son de cuatro porque comer acompañado sostiene el apetito. Quien necesita textura adaptada come lo mismo que el resto, servido de otra forma.

Comedor con mesas de madera puestas para el almuerzo y ventanales abiertos al parque.
Mesa de merienda con tazas de loza, tetera, bizcochos y un mantel de hilo arrugado.
Cocina de servicio con verduras cortadas en tabla de madera y ollas de acero al fondo.

Sala de estar y taller

La sala tiene chimenea encendida en invierno y los sillones puestos en círculo, no en fila contra la pared. Al lado está el taller, con la mesa larga siempre montada: acuarelas, huerta, lectura en voz alta y lo que traiga cada semana.

Sala de estar con chimenea encendida, sillones dispuestos en círculo y alfombra gastada.
Zona de lectura junto al ventanal, con biblioteca de madera, butacas y un ajedrez a medio jugar.
Mesa de taller con acuarelas a medio secar, pinceles en un frasco y trabajos colgados de un hilo.

Cuidados

Recuperar fuerza y equilibrio es un trabajo de todos los días, no de una visita.

Sala de gimnasia y fisioterapia

Piso de goma, barras paralelas para reeducar la marcha, escalera de dos peldaños con pasamanos y bicicleta fija. Es una sala de trabajo diario, no un equipamiento de foto: por acá pasa todo el que está recuperando fuerza o equilibrio.

Una mujer sostiene por el antebrazo a un hombre mayor que avanza entre las barras paralelas.
Sala de gimnasia con bicicleta fija, paralelas de madera, colchonetas y espejo lateral.
Rincón de camilla con una toalla doblada, bandas elásticas colgadas y pelotas pequeñas en un cesto.

El parque y la galería

Salir a caminar o a tomar algo a la sombra sin pedirle permiso a nadie.

Jardines y huerta

Pinos, agapantos y senderos de laja llanos, pensados para caminar con bastón sin mirar el piso todo el tiempo. La huerta tiene canteros a la altura de la cintura para trabajar de pie, y bancos a la sombra cada pocos metros.

Galería que da al jardín, con sillones de mimbre alineados y sombra de las columnas en el piso.
Sendero de lajas entre el césped y los pinos, con un banco de madera al fondo.
Canteros de huerta a la altura de la cintura, con tomates, lechuga y regadera de metal.
Patio interior con pérgola de glicina, mesa de piedra y sillas de hierro.

Galería del fondo

Al fondo de la casa, mesas bajas, sillas de lona y las copas de los pinos detrás. Se desayuna con mate cuando el tiempo acompaña y se recibe a los nietos sin la formalidad de una sala de espera.

Mesa de desayuno en la terraza, con mate, termo, tostadas y un diario doblado.
Rincón de la terraza bajo un toldo de lona cruda, con dos reposeras de madera y una planta.

Lo que una fotografía no da.

Ninguna foto dice cuánto se oye desde una habitación con la puerta cerrada, ni a qué hora entra el sol en la galería. Eso se ve estando dentro.

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