Saltar al contenido

Estancia permanente

Vivir todo el año en la casa, con habitación propia, comida casera y enfermería despierta a cualquier hora de la noche.

Para quien ya no está seguro viviendo solo y necesita compañía y cuidado estables, sin dejar de decidir sobre su día.

Habitación compartida con dos camas separadas por una mesa baja y un biombo de tela.

La estancia permanente es la modalidad para quedarse. La persona trae sus cosas, elige su habitación y organiza el día como lo hacía en su casa, con la diferencia de que ahora hay alguien cerca a cualquier hora.

Cómo es el día

La mañana empieza cuando cada uno se despierta, no cuando suena una campana. El desayuno se sirve durante dos horas para que nadie tenga que apurarse. Después viene lo que cada quien quiera: el jardín, el taller, el diario en la galería o la visita de una hija que pasa antes del trabajo.

El almuerzo y la cena se hacen en el comedor, en mesas de cuatro, porque comer acompañado sostiene el apetito mucho más que cualquier suplemento. Quien prefiere comer en su habitación puede hacerlo, y quien necesita ayuda para comer la recibe sin que eso lo separe del resto.

Qué mira el equipo

Cada residente tiene un plan de cuidados que se revisa cada tres meses, o antes si algo cambia. Ahí se anotan los medicamentos, las curas, el riesgo de caída, cómo duerme, cómo come y qué le gusta hacer. Ese plan no vive en un cajón: lo consulta la enfermera en cada turno y lo firma el médico cuando lo modifica.

La familia recibe un informe cuando lo pide y siempre que haya un cambio relevante. Preferimos llamar de más que dejar a nadie enterándose tarde.

Lo que no cambia

La ropa propia, las fotos en la mesa de luz, la hora de la siesta y las mañas de toda la vida. Una residencia funciona cuando se parece a una casa y no a una sala de espera.

Qué incluye.

  • Habitación con baño privado adaptado
  • Cuatro comidas diarias con menú del día
  • Enfermería presente las 24 horas
  • Higiene y vestido acompañados, con la ayuda que cada persona necesite
  • Lavado y planchado de la ropa personal
  • Actividades diarias y salidas al jardín

La visita se puede pedir ya para estancia permanente, y así no hay que explicarlo dos veces.

Agendar una visita para estancia permanente